Cosas de la vida.

Estoy en una cama que no es la mía con una chica que me presentaron hoy. No tengo ni idea de quién es, qué cosas le gustan o cuáles son sus aficiones, solo he visto un par de fotos de Instagram suyas y lo único que sé es que hemos llegado aquí por despecho. Acaba de dejarlo con su novio, está muy afectada y piensa pagarlo todo conmigo en un viejo piso de estudiantes. Ella tampoco sabe quién soy, solo le dijo a mi amigo José que había roto con su pareja y que le apetecía quedar con alguien para desquitarse.

*Mensaje de Joselainnn : Te recojo a las 8 en tu facultad, hoy copulas,* me dijo José por mensaje.

Así que hace dos horas y pico estaba escuchando a Genoveva Gallo explicarme el suceso mortis causa, y ahora mismo estoy haciendo el misionero dentro de una mujer impresionante a la que por circunstancias si me encuentro en algún momento de mi vida no la hubiese saludado.

Me cuesta concentrarme, no conozco su cuerpo y de fondo oigo gemidos y cuchicheos que traspasan la pared, son José y su novia en la habitación de al lado. Cambiamos de postura, busco mis trucos, mis atajos, pero no los encuentro. En un momento dado la chica me mira a los ojos y comienza a decir: «córrete, córrete, córrete». El momento más que excitarme me incomoda, y al repetir esta misma palabra cerca de unas diez o doce veces noto que pierde su sentido y que ya no sé ni lo que significa. Entonces, me invade una risa tonta como si de un chiste se tratase, que no soy capaz de controlar ,y rápidamente corro a esconderme entre su cuello y su hombro , quedando con la cara pegada a la almohada confiando que esta insonorice la carcajada y la chica no me descubra. «¿Te estás riendo?» me pregunta de manera asombrada. «Sí» le contesto, y nuestros cuerpos se apagan como los plomos cuando se va la luz.  

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