Era de la ira.

Descubres que el miedo está al alcance de todo.

Todo puede volverse terrorífico. 

Cualquier era puede ser la era del comentario idiota del momento, ejemplos: 

"Nos encontramos en la era de la tecnología."

"Es que ésta es la era del deporte español."

"Estamos en la era de la desinformación." 

Todo sirve para categorizar una etapa.

Y yo, como buen idiota dicto que el ahora es la era del sobresalto, de la desconfianza.

Mi increíble ineptitud define mi entorno como una amenaza constante. Me da miedo la ropa amontonada en la silla del escritorio por la noche porque hace una sombra rara. 

Me da miedo volverte a recordar y pensar en ti.

Me da miedo olvidar a toda la gente con la que e congeniado mi mayor parte de la vida.

A todos nos da miedo algo , por eso , propongo dejar aparcada la sensación de alerta y movernos por la ira. La ira por descubrirnos, la ira por ser francos con uno mismo, la ira por el reconocimiento interior y por compartir iracundo, la mentalidad de la persona que convive a tu lado, la ira por evitar esos miedos.

Pero descubres que ese miedo al desconocimiento viene dado por una enseñanza sesgada. Desconocimiento por la falta de naturalidad en multitud de ámbitos y por la mentalidad antigua que siempre nos ha limitado, ejemplos: No podemos hablar del dinero que cobras porque te limita en la escala de clases y tú no quieres ser menos que el que está frente a ti, vaya que tu poder adquisitivo te haga sentir inferior.

No podemos hablar de la práctica sexual o del sexo en general porque es algo íntimo, con lo que lidiamos en soledad por el qué dirán, una pena no conversar con el fin de mejorar tus orgasmos.

No podemos hablar sin sentirnos cohibidos de los complejos que acumulamos con el paso del tiempo, tanto físicos como psíquicos.

Todo esto lo mostramos sin pretextos en nuestras redes de forma viciada; el inconformismo social, nuestra alta capacidad feminista, nuestro buen hacer... En cambio se debería representar en primera persona, en nuestro ombligo, y a partir de ahí, comenzar a compartirlo.

Y no hablo de "oye, mira que buen samaritano soy", para nada. De hecho, escribir esto no deja de ser otro miedo que quiero convertir en ira.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cosas de la vida.

Marginación.

Incongruencias.